Charlie Christian Imprimir E-mail

The Genius of the Electric Guitar

 

Reedición
Cootie Williams (tp), George Auld, Lester Young (st), Benny Goodman (cl), Charlie Christian (g-elec), Lionel Hampton (vib), Johnny Guarnieri, Count Basie (p), Artie Bernstein (b), Nick Fatool, Dave Tough,  Jo Jones (bat)…
Nueva York y Hollywood, entre 1939 y 1941
Sony/Legacy 88697930352 (4 CDs)

 


SWING DE ALTA TENSIÓN
En esto del jazz, la industria discográfica vive mucho de las reediciones. Entre los diversos grados de ilegalidad de los más o menos espontáneos acogidos a la ya pronto extinta legislación europea, y las grandes compañías propietarias de los másters originales, no da uno abasto. Y si se llevan unos años de afición, se añade el problema de la duplicación de material, etc… Una pesadilla, vamos.

Sony, actual propietaria de lo que era Columbia y, desde hace pocos años, también RCA (en su día las dos compañías más potentes del mundo), lleva un tiempo lanzando unas cajas muy atractivas. Algunas necesarias, como la integral de Woody Shaw, con material inédito, y otras no tanto. Lo que sí se ha detectado es cierta dejadez en la calidad del producto: en la caja de Ellington se mantiene la chapuza de Such Sweet Thunder (la coda de Clark Terry en Up and Down) y en la de Louis Armstrong se han utilizado unos másters defectuosos para las grabaciones de los Hot Fives y Hot Sevens, por lo que los dos primeros discos (de 10) suenan fuera de tono, exactamente igual que las primeras reediciones en CD de hace más de veinte años (aquellas del marco azul y el sello CBS Jazz Masterpieces).

En la que nos ocupa se mantiene esa dejadez y se preservan errores de la versión anterior, afortunadamente menores. En lo que se gana considerablemente es en la presentación: la actual, sencilla y económica (cada CD en su sobre de cartón, más un libreto, todo ello en una caja), no sólo es un ahorro en gastos, sino que mejora la de la edición de 2002 (CK 65564), en la que la caja contenía los discos descubiertos e insertados en una base de gomaespuma, que según los climas tiende a deshacerse o a adherirse a los discos. En esta, con los correspondientes temas indicados en el reverso de cada sobre, el manejo también se simplifica.

En el libro (39 páginas frente a 72 de la versión anterior), la calidad de las fotos es tan buena como antes, aunque hay menos imágenes y se mantienen los errores en las fechas de los pies de foto, alguno clamoroso como el de la sesión de estudio con Basie y Lester Young (aquí  aparecen las correctas). En cuanto a las anotaciones, se mantienen los apuntes biográficos de Peter Broadbent (de quien se sigue hablando en presente aunque falleció el año pasado), pero han desaparecido la presentación de Les Paul, las citas sobre Christian de guitarristas famosos y, lo más significativo, el análisis de cada sesión a cargo de Loren Schoenberg (por suerte este último puede leerse en su web). En cuanto a los discos, son idénticos a los de 2002, tanto que se mantiene el error con respecto a I Found a New Baby: la toma que figura como original es la alternativa, y viceversa.

Dicho todo esto, pasemos a la música. La caja contiene todo el material significativo grabado por Charlie Christian para Columbia (no hay ningún directo, ni las indispensables jams de Minton's y Monroe's). Los dos grupos predominantes, el sexteto con Lionel Hampton y el septeto con Cootie Williams y George Auld son dos de los combos más apasionantes de la historia del jazz y, en su día, tremendamente populares e influyentes. Los tres solistas citados, junto con Benny Goodman, tocan siempre a un nivel deslumbrante, azuzados y deslumbrados, a su vez, por la guitarra de Christian y la rítmica.

Mucho se habla, y con razón, del significado histórico de estas grabaciones, porque constituyen la presentación en sociedad de la guitarra eléctrica, pero ante todo son una delicia para los oídos. Por la sencillez de los temas (mucho riff), el cuidado en la ejecución de los arreglos, la imaginación en los solos y, especialmente, el derroche de swing. La tónica general, en cuanto a las composiciones y arreglos van adelantando lo que harían Charlie Parker y Dizzy Gillespie apenas cuatro años después de las últimas grabaciones del guitarrista.

Aunque la obra completa de Christian da para otros cuatro o cinco cedés, aquí está incluido el grueso de su trabajo en estudio, que incluye algunos temas en big band y otras joyas en su día inéditas, como la sesión del 28 de octubre de 1940, un ensayo que justifica el rumor, en su día, de una posible fusión Goodman-Basie, en el que intervienen Goodman y Christian, junto con Buck Clayton, Lester Young, Basie, Freddie Green, Walter Page y Jo Jones. Christian los conocía a todos desde hacía años (antes de unirse a Goodman existió la posibilidad de unirse a Basie) y la compatibilidad es palpable, aparte del hecho de que Young era el modelo de Christian como solista. Otra gema es la jam sesión de 20 minutos grabada en estudio mientras el sexteto esperaba al jefe. Los dos primeros minutos suenan como si se hubieran grabado con un pasapuré, pero el resto es cristalino y, además de ser un documento extraordinario sobre la dinámica de un combo en un contexto informal (en el que queda claro que Christian manda mucho sin pronunciar palabra), es otra delicia para los oídos.

Lo que nos lleva a la cuestión de la calidad sonora. Idéntico al de 2002, el sonido es absolutamente extraordinario para unas grabaciones de aquellos años (los estudios de Columbia de Nueva York eran especialmente buenos), y la restauración es impecable (la caja de 2002, y esta es idéntica, la produjeron Michael Brooks y Michael Cuscuna). Además de la cantidad de nuevos matices que pueden apreciarse aquí, esta música se ha reeditado en muchas ocasiones, pero esta es la primera vez que se deshacen unos cuantos entuertos, como la serie de empalmes y montajes con las diversas tomas de Breakfast Feud que se han perpetrado a lo largo de los años.

Miles Davis, Jimmy Smith, Monk, Oscar Pettiford, Milt Jackson... aparte de la consabida multitud de guitarristas han reconocido su devoción por Christian. Aquí está la prueba, (casi) impecablemente presentada.

Fernando Ortiz de Urbina
© Cuadernos de Jazz, diciembre-2012