¿Adiós a Duot? Imprimir E-mail

 

Martes 10 de septiembre, Barcelona. Duot, el dúo conformado por el baterista Ramón Prats y el saxofonista Albert Cirera, celebra en el local Robadors 23 una fiesta entre amigos para despedir al saxofonista, que próximamente se trasladará a vivir a Lisboa. ¿Adiós a Duot?

 

 

“Habíamos hecho unos días antes un concierto a dúo en el Jamboree, la despedida oficial, y nos quedamos con el gusanillo de agradecer también a toda la gente que ha pasado por Robadors, tanto músicos como público. Hicimos la fiesta con invitados que tocaron dúos aleatorios entre ellos, también entre nosotros. Estuvo muy bien, hubo mucha gente y una energía muy buena”, relata Ramón Prats.

 



Casi todos los jueves, durante tres años, este pequeño local barcelonés de la calle Robadors había sido la sala de ensayo-error-acierto en la que la pareja ha ido perfilando su relación con la música improvisada. Instigados en un primer momento por Agustí Fernández en su etapa como alumnos en ESMUC (Escuela Superior de Música de Catalunya), Cirera y Prats han recorrido juntos un largo camino que deja dos discos publicados y un crecimiento individual y conjunto labrado por esa infrecuente constancia de la disciplina semanal de conciertos y colaboraciones. Porque en Robadors 23 no estaban solos. Con ellos se han subido al escenario muchos músicos, desde el propio Agustí a Ferran Fages, Vasco Trilla, Dani Pérez, Marc Egea y muchos otros. Sesiones en las que Duot invitaba y de las que, por ejemplo, salió el Liquid Trio que ahora comparten con Agustí Fernández y que este verano se unió al guitarrista Joe Morris.


Esa constancia, ese quedar para tocar en Robadors 23 cada semana sin excusas, ha sido quizá una de las claves para que Duot se distinguiera de otras propuestas. Según Ramón Prats, cuando acabaron en la ESMUC lo tuvieron muy claro. “La mejor manera de aprender es hacerlo; equivocarse o no pero hacerlo”. Y lo hicieron y convirtieron sus sesiones del jueves por la tarde en una cita ineludible para los amantes de la improvisación de vuelo más libre y en un lugar de encuentro para los músicos que la practican. Lo que sirvió también a Duot para descubrir a compañeros de su propia generación “que llevaban mucho tiempo con eso, muy experimentados. La sensación ha sido más la de descubrirles a ellos que la de ser pioneros de algo”.


El estilo de Duot se ha ido fraguando desde mediados de la pasada década. “Empezamos escribiendo más que improvisando”, cuenta Ramón. “Más que canciones o temas, intentábamos componer algo que nos hiciera tocar de un modo diferente, que nos forzara a apretar tuercas, a encontrarnos en un contexto desconocido para nosotros. Dejamos atrás eso y fuimos practicando cosas no escritas que nos llevaban al mismo terreno hasta dejarlas y simplemente tocar lo que se puede hacer sólo si tocas mucho”. La experiencia labrada con la práctica también puede ser contraproducente “en el sentido de que ya sabes qué cosas pueden funcionar. Ese es el error en que a veces se cae con esta música en la que lo más importante es el momento, la sinceridad y la apertura de mente, orejas y corazón”, concluye Prats.

 


El traslado de Albert Cirera a Lisboa para abrirse a nuevos horizontes no será el final de las sesiones de improvisación de los jueves en Robadors 23. A partir de ahora la cita será con el propio Ramón Prats pero también con Agustí Fernández, con el contrabajista Johannes Nästesjö y con el saxofonista Alfonso Muñoz. “Vamos a intentar hacer esas sesiones de Duot de los jueves ahora en cuarteto. Vamos a mantener la esencia, con el horario de media tarde para poder asegurarlas, que por la noche hay conciertos”.

 

El espíritu de las sesiones improvisadas de Duot se mantendrá pero, ¿Duot? ¿Se acabó la historia? “No, al contrario”, reacción Prats. “Es una etapa más, con ganas de retomar lo de Robadors cuando se pueda. Estamos en plena forma y pensando en movernos por Europa como hicimos el invierno pasado”. Respiramos. Habrá más. Lisboa y Barcelona comparten península y además hay conexión aérea. ¡Larga vida a Duot!


Texto: Carlos Pérez Cruz
Fotos:
Jesús Moreno
© Cuadernos de Jazz, septiembre - 2013